The Washington Post ha publicado este jueves una investigación que confirma que no existen evidencias de fraude en las elecciones del 20 de octubre de 2019 en Bolivia: “Nuestra investigación no encontró ninguna razón para sospechar de fraude».

“Como especialistas en integridad electoral, encontramos que la evidencia estadística no respalda el reclamo de fraude en las elecciones de octubre en Bolivia”, afirman John Curiel y Jack Williams, expertos del Laboratorio de Ciencia y Datos Electorales del Massachusetts Institute of Technology (MIT), en el artículo aparecido en la sección de política del diario estadounidense.

No hay ninguna evidencia estadística de fraude que podamos encontrar: las tendencias en el conteo preliminar, la falta de un gran salto en el apoyo a Morales después del alto y el tamaño del margen de votos de Morales parecen legítimos”, escribieron Curiel y Williams, que califican de defectuoso el informe de la OEA.

“Considerándolo todo, el análisis estadístico y las conclusiones de la OEA parecen sumamente defectuosos”, refiere el artículo. El reporte de esa organización, recuerda The Washington Post, fue el soporte primario para las alegaciones de fraude.

La OEA habló de “profunda preocupación y sorpresa por el cambio drástico y difícil de explicar en la tendencia de los resultados preliminares”. Pero el análisis estadístico detrás de esta afirmación es problemático.

En el momento del alto en el conteo, dado que Morales había superado el umbral del 40%, la cuestión clave es si su cómputo de votos era de 10 puntos más altos que su más cercano competidor. De lo contrario, debería ir a segunda vuelta frente al expresidente Carlos Mesa.

“Nuestros resultados fueron directos. No parece haber una diferencia estadísticamente significativa en el margen antes y después del alto en el conteo preliminar. En lugar de ello, es altamente probable que Morales sobrepasase el margen de 10 puntos en la primera ronda.

“¿Cómo llegamos ahí? El enfoque de la OEA se apoya en asunciones binarias: que el conteo extraoficial refleja con exactitud el voto continuamente medido, y que las preferencias de voto reportadas no varían por el tiempo del día. Si estas asunciones fueran ciertas, entonces un cambio de tendencia a favor de un partido con el paso del tiempo podría potencialmente indicar un fraude.

La OEA no cita investigación previa que demuestre que esas asunciones se sostienen. Hay razones para creer que las preferencias de los votantes y los reportes pueden variar en el tiempo: áreas donde se aglomeran votantes pobres pueden tener filas más largas y menor capacidad para contar y reportar el total de votos rápidamente. Estos factores muy bien pueden aplicar en Bolivia, donde hay brechas severas en infraestructura e ingresos entre zonas urbanas y rurales.

De ser correcta la conclusión de la OEA, esperaríamos ver que el margen de votos de Morales tuviera un máximo poco después del alto en el conteo (…) demasiado grande como para ser explicado por el comportamiento anterior. Podríamos esperar otras anomalías, como repentinos cambios en votos a favor de Morales en colegios que antes fueron menos inclinados al voto por él.

No encontramos evidencia alguna de ninguna de esas anomalías (…) Encontramos una correlación de 0.946 entre el margen de Morales antes y después del alto en colegios donde se realizó el conteo antes y después. Hubo poca diferencia entre los colegios en los resultados antes y después del alto en el conteo, lo cual sugiere que no hubo irregularidades significativas».

Los especialistas electorales del diario norteamericano refieren que ellos y otros expertos en este campo intentaron comunicarse con la OEA para saber sus comentarios, pero «la OEA no respondió».

Las revelaciones de The Washington Post confirmaron que la diferencia de más de 10% es legítima y coincide con el conteo preliminar.

Entienden que hubo numerosas irregularidades y falta de evidencia en el informe de la organización, y que los datos muestran de forma clara que el fraude no existió y que el margen de diferencia que le dio la victoria a Evo Morales es correcto. Curiel y Williams concluyen:

“El fraude electoral es un problema grave, pero confiar en pruebas no verificadas como señal de fraude es una seria amenaza para cualquier democracia”.

Cortesía de Cubadebate.cu