William izarra incursión territorial
William Izarra: EEUU y sus doctrinas tras la incursión territorial en Venezuela

Estados Unidos mantiene una doble agenda regional cuyo objetivo es consolidar el Plan Tenaza contra Venezuela y avanzar en Octubre en la ocupación del territorio. La afirmación corresponde al Teniente Coronel de la Aviación (R/A) y Profesor William Izarra, quien asegura que la Revolución bolivariana tiene cuatro elementos claves que pueden sobrepasar la superioridad militar de Washington y sus aliados regionales. En su opinión las elecciones legislativas se constituirán en una nueva victoria política.

Hinterlaces.net entrevistó a Izarra para profundizar en este tema que no deja de estar en la agenda informativa nacional, y que cobra especial vigencia con la reciente visita del secretario de Estado norteamericano, Mike Pompeo a países de Latinoamérica, en tono amenazante hacia Venezuela.

1. Pompeo ha realizado varias giras a la región cuyo tema de agenda es Venezuela ¿qué caracteriza está en particular?

Ningún acto de USA puede analizarse sin relacionarlo a su fundamento existencial. Pompeo hace esta gira por 4 países de América Latina con los mismos propósitos que las efectuada el año pasado y las que continuará realizando. El punto de partida hay que ubicarlo en dos factores que marcan su condición hegemónica desde el siglo XIX: el Destino Manifiesto y la Doctrina Monroe. Estos factores determinan la disposición justificada de anexión territorial y  la intervención en aquellos países que se constituyan en amenaza para su seguridad nacional. Por lo que, sea Pompeo o Trump, así como los Presidentes que han pasado por la Casa Blanca o los que vendrán, siempre Venezuela será un elemento poseedor de motivos para ocupar su territorio (Destino Manifiesto) e intervenirlo empleando cualquier instrumento que lo permita, pues constituye una amenaza para sus objetivos geopolíticos (Doctrina Monroe).

2. ¿Cuáles serían los elementos fundamentales de la agenda con Colombia y  Brasil en contra de Venezuela?

La hipocresía o falsedad de la agenda que opera el Departamento de Estado, como órgano ejecutor de la política del gobierno de Trump, tiene dos dimensiones: una formal y otra oculta o real. La agenda formal con Colombia y Brasil se sustenta en el fortalecimiento de la alianza para el resguardo de la seguridad continental; lo que incluye la lucha contra el narcotráfico y el financiamiento de programas de contenido social hacia la inmigración. Esa es la expresión formal y pública que está saturada de mentiras y engaños. La otra dimensión de la agenda, la oculta o real es: (i) el tratamiento de las especificidades del envolvimiento a Venezuela siguiendo los objetivos del Plan Militar Tenazas implementado por el Comando Sur; (ii) el apresuramiento de las acciones encubiertas; (iii) los dispositivos de ataque con la fuerza multinacional; (iv) los programas de reconstrucción una vez posicionado en territorio venezolano; y (v) el rol de cada uno de esos países aliados en el reparto de espacios y riquezas. Esa es la verdadera agenda con Brasil y Colombia.

 3. ¿En qué contexto se inscribe el incidente con el ejército en la frontera colombo -venezolana?

Una vez tratados los puntos en la agenda oculta o real, los elementos operativos (ministerio de la defensa y estructuras militares) proceden a desglosar el Plan Tenazas en tareas de acción inmediata, a mediano plazo y largo plazo. Como tareas de acción inmediata se definió las incursiones por las fronteras no vigiladas a ser cumplidas por los comandos especiales entrenados en operaciones de selva. El encuentro que se dio al día siguiente de la partida de Pompeo de Colombia es consecuencia de las especificidades planteadas en esa visita. El 19 de septiembre, fue el inicio de las operaciones del empleo militar multinacional.  Eso lo dejó Pompeo claramente establecido. Fue la orden de activar todos los planes y mecanismos para liquidar al gobierno del Presidente Maduro y acabar con el chavismo. En la medida que los insurgentes vayan entrando al territorio venezolano, por zonas de selva intrincadas, se irán dando los encuentros con las fuerzas militares venezolanas. A partir de ese día y durante el mes de octubre será la vigencia del plan tenazas cuya meta es la consolidación de la ocupación del territorio venezolano por parte de USA.

3. ¿Cuáles son los intereses del narcotráfico colombiano  y su papel en la agenda contra el gobierno venezolano?

Narcotráfico y gobierno de Colombia es una misma armazón de intereses. Por lo que la definición y sinceración del gobierno de Duque en relación al gobierno de Venezuela que se sustenta en liquidar a Maduro, a la Revolución y al chavismo alcanza a los jefes de los carteles del narcotráfico que aceptan de manera tácita las implicaciones de Duque con USA. Mientras no les restrinjan sus operaciones, producción y ganancias aceptarán la relación de sociedad con Duque y su gobierno.  

4. ¿El Plan Colombia se convirtió en un plan sudamericano?

El Plan Colombia es un derivado del plan general 2020; el cuál, a su vez, es consecuencia de la Doctrina de Seguridad de USA que encuentra sustento en el Destino Manifiesto y la Doctrina Monroe. Todo se relaciona, cada parte se encuentra con su similar de manera interconectada. Los planes militares y de dominio de USA hacia América Latina reciben un nombre y se les sujeta a un período que establecen sus fechas de vigencia, pero siempre la determinación de sus metas serán las mismas: ocupación territorial e intervención por significar una amenaza a los intereses de USA.

Sea cual sea el nombre que se le de al plan, sus objetivos a alcanzar serán idénticos. Entonces, desde esta perspectiva, el Plan Colombia sí es el plan para la América Latina. La región para USA sigue siendo un proveedor de materia prima (petróleo, minerales); un espacio para el libre comercio (siempre que sea regulado por USA); un territorio para la ejecución de su mercado y un ambiente político, económico y social que le permita retomar y reforzar la relación Centro Periferia que siempre ha prevalecido entre USA y los 46 países de la región con sus 500 millones de habitantes aproximadamente y 22 millones de Kms2.

Ahora bien, los planes que sean dirigidos a someter y neutralizar a Venezuela en lo específico (plan Colombia, Plan Tenazas y similares) no significa que sea un acto concreto y tangible; es decir, que se va a cumplir tal como se concibe. Cuando Pompeo va en su gira señalando que va a liquidar a Maduro y la Revolución Bolivariana eso es algo posible (potencia); pero no es un hecho concreto (acto). Los planes de USA no son actos, sino potencia.

Hasta ahora la Revolución ha respondido y generado iniciativas que repelen, neutralizan o anulan las acciones de USA. Por ejemplo, las guarimbas y demás hechos terroristas del  2014 y 2017, en las que USA financiaba, aportaba la logística y concebía el plan a ejecutar, no logró derrotar a la Revolución Bolivariana. El presidente Maduro al frente del gobierno, las FANB con sus componentes, y el pueblo organizado todos en conjunción derrotaron a USA.

Entonces, la existencia de los planes de ataque a Venezuela cualquiera sea su denominación, no significa que se va a cumplir como lo han considerado. USA siempre será contrarrestado por las fuerzas revolucionarias, con una energía de igual o mayor magnitud para someter o desintegrar su acción contraria. Si USA pone en práctica su plan militar de ataque los objetivos no se van a consumar como está concebido. La Revolución sostiene cuatro elementos que pueden sobrepasar la superioridad militar de USA y sus aliados regionales:

1.          Gobierno con capacidad de maniobra y de contundentes acciones en el terreno político que ha podido derrotar a USA en sus intentos desestabilizadores de terrorismo (2014, 2017), golpe de estado (30.04.2019) y Guerra No Convencional (GNC) desde el 2013;

2.           Las FANB que ha desarrollado un elevadísimo espíritu de cuerpo que vigoriza su arrojo de combate y que, además, cuenta con sistemas de armas muy avanzados tecnológicamente que al adversario no le será fácil someterlo y neutralizarlo;

3.           La Unión Cívico-Militar que ha hecho realidad aquella consigna que dice “cada miliciano un fusil” (hoy son 4.5 millones de milicianos) lo que se une a la condición estructural del ser, pues cada miliciano lleva en su interior la energía morfogenética (fuerza integral que une alma, razón y corazón para luchar de manera irreductible hasta lograr la victoria de la Revolución) que le eleva a una dimensión superior para no perecer en la contienda y confrontación con el invasor; y,

4.           El pueblo revolucionario que dispone de la conciencia y el ímpetu chavista para repeler al invasor y defender a la nación hasta que  desaparezcan las fuerzas invasoras. 

Lo que haga Estados Unidos con sus planes y como se les denomine es algo potencial pero no acto.

5.          En el marco de ese contexto que papel juegan las elecciones de diciembre en el tablero geopolítico regional.

Las elecciones son una expresión inequívoca del sustento democrático de un sistema político que funciona u opera en un país. Las próximas elecciones que ocurrirán el 6D en Venezuela son el equivalente, en el ambiente de confrontación que existe hoy, a un contra-ataque de las fuerzas revolucionarias a las fuerzas oponentes de la contrarrevolución.  El 6D como acto constituye un triunfo de la revolución y una derrota para Estados Unidos. En esa dimensión debe valorarse las elecciones para una nueva Asamblea Nacional. El 6D es un objetivo del Plan Militar del Comando Sur (Tenazas, Colombia o como se le llame); es de tanta trascendencia como cualquiera de los objetivos estratégicos contenidos en ese plan. Al consolidar de manera sosegada, serena y en armonía política las elecciones del 6D, éstas se erigen como un triunfo contundente a las intenciones hegemónicas e imperiales de Washington. El 6D se sumaría a los triunfos del 2014 y 2017 y por el contrario, se constituiría en otra derrota inmensa para el gobierno norteamericano. Estimo que será como una estocada reveladora de la fortaleza de la Revolución Bolivariana y un testimonio que Estados Unidos es derrotable. 

Anahí Arizmendi