#EmergenciaFeminista Venezolanas demandan declaración de alerta de género
#EmergenciaFeminista Venezolanas demandan declaración de alerta de género

Yesika tiene 30 años, perdió a su hermana luego que su cuñado la matara, literalmente a golpes, una puñalada en el costado facilitó la muerte. Ella, igual que su hermana es víctima de violencia de género, al consultarle por qué no denuncia a su “marido”, responde con otra pregunta: ¿para qué?. A la pregunta agrega una anécdota que resume una de sus experiencias cuando intentó denunciar a quien llamaremos Jorge.

Me dijeron que él era mi marido y que en problemas de pareja no valía la pena meterse. También me dijeron que pensara en mi hija, lo que no entienden es que yo estaba ahí por mi hija, pero ellos no entienden, por eso no vale la pena, me irá peor si él se entera que lo quise poner preso”. Yesika vive en Caracas, en una de las localidades en las que las organizaciones sociales intentan abordar la problemática desde instancias comunitarias, su relato corresponde a una conversación, que al final aclara, “nunca existió y no digas mi nombre”.

El anonimato es una constante en esta historias que se repiten en cualquier país del mundo, es tal el miedo de las víctimas que aportan un nombre falso cuando acceden a dar una entrevista. Aunque es un panorama poco alentador, no es más que la réplica de una fotografía social que parece generalizarse. Las estadísticas señalan que 2 de cada 3 feminicidios se producen en contextos de relaciones de pareja o ex-pareja, como es el caso de Yesika y su hermana asesinada.

Datos globales
“La violencia física o sexual es un problema de salud pública que afecta a más de un tercio de todas las mujeres a nivel mundial”, de esta manera se refiere la Organbización de Naciones Unidas a los feminicidios y violaciones que se registran a nivel global. En el continente latinoamericano, las mujeres lideran junto a España, una declaración de #EmergenciaFeminista que exigen, sea aceptada y asumida por los gobiernos y las instancias internacionales competentes.

Globalmente, el 35% de las mujeres del mundo entero han sido víctimas de violencia física y/o sexual por parte de su pareja o de violencia sexual por parte de personas distintas de su pareja”, reza parte del último informe global sobre «Estimaciones mundiales y regionales de la violencia contra la mujer«, publicado por la ONU en 2013.

Por su parte la Comisión Económica Para América Latina y el Caribe (CEPAL) inició en 2010 el levantamiento de cifras sobre feminicidios hace énfasis en el indicador ”contexto de relaciones de pareja en 16 países de América Latina, 13 del Caribe, España y Portugal”, este informe indica que México es el país que repunta en los indicadores, con el registro de 3 mil 835 feminicidios en el año 2019, es decir, 10 mujeres fueron asesinadas diariamente. El 60% de los casos tenían antecedentes de violencia intrafamiliar.

Waika la respondona / personaje de la caricaturista María Centeno

En Argentina se perpetraron 327 feminicidios en el mismo año, de ellos 67% por parejas o exparejas de las víctimas, 63% de los asesinatos tuvo lugar en el hogar. El año 2020 no es más alentador, inició sus primeras horas con el registro de cuatro violaciones colectivas: dos en Argentina y dos en España, o por lo menos estas fueron las que se conocieron a partir de los medios de comunicación.

Caso Venezuela
En Venezuela, las denuncias por violencia de género han aumentado significativamente, solo en 2019, según las organizaciones feministas no gubernamentales, se registraron al menos 167 asesinatos de mujeres. Aún no se precisa si el aumento en las denuncias se debe a la credibilidad en las instituciones, al aumento de los femicidios o la efervescencia de un movimiento que parece consolidarse en cada demanda que realiza al Estado.

Este año, solamente en el mes de enero se registraron 34 casos de femicidio, cinco (05) de ellos ocurrieron durante las celebraciones del Año Nuevo, en comparación con enero de 2019 esto significa un aumento de 143%.

De los 34 hombres femicidas 19 están detenidos, lo que significa que el 50% de los agresores fue o está siendo procesado, sin embargo, los mecanismos de prevención están siendo insuficientes aunque el gobierno venezolano cuenta con la Ley Orgánica sobre el derecho de las mujeres a una vida libre de violencia, de nada resultará el instrumento jurídico sino va acompañado de la voluntad de quienes deben ponerlo en práctica. 

Con estas cifras el país suramericano empieza a formar parte de la lista de países con altos índices de femicidios, en los que el patrón parece repetirse: los agresores en su mayoría son hombres con relaciones cercanas a la víctima.

Otro de los elementos que demandan las mujeres en el país suramericano, es la respuesta ante el vacío de las cifras, las instituciones aún no cuentan con un registro de los casos desde 2015, según informó el fiscal general de la República, Tarek William Saab en rueda de prensa en la que reconoció que la exfiscal Luisa Ortega Díaz, había engavetado los casos.

Ante la falta de cifras oficiales, Aimee Zambrano, antropóloga investigadora integrante del colectivo feminista venezolano, inició una sistematización que hoy es el único registro que se tiene de los casos y está basado en los femicidios que refiere la prensa nacional.

Tarek William Saab, Fiscal General de Venezuela, sobre femicidios y caso Mayell Hernández

Voces del feminismo venezolano


Zambrano autora del primer informe sobre femicidios, refiere que “muchos medios de comunicación intentan justificar la muerte de las mujeres hablando de crímenes por celos y crímenes pasionales”, por ello considera aún más urgente la declaración de #EmergenciaFeminista porque los medios, los procedimientos herrados y la revictimización empeoran la situación.

La llamada #EmergenciaFeminista es una alerta que han activado las mujeres en diversas partes del mundo ante la creciente ola de feminicidios perpetrados en el año 2019 y que se disparó aún más inicios del 2020. Los movimientos sociales feministas declaran la emergencia en sus países con el objetivo de que los estados y las instituciones la reconozcan públicamente y entiendan que esta problemática no se trata de casos aislados sino de un exterminio sistemático de mujeres por su condición de género.

Daniela Inojosa, militante de la Araña Feminista recuerda la importancia de las casas de abrigo, espacios que resguardaban a mujeres que denunciaban a sus parejas por agresión. «No puede ser que las casas de abrigo estén cerradas cuando estamos viviendo esta situación de violencia contra las mujeres, llevamos solo dos meses del año y ya llevamos 50 femicidios». A su juicio, sancionar a los funcionarios también es una medida necesaria para castigar y erradicar el llamado «ruleteo».

En palabras de Alborada Garrido, cineasta, documentalista y activista de las más jóvenes del feminismo venezolano, el mayor reto que enfrentan como colectivo «es lograr articular entre las diferentes organizaciones y tener una propuesta sólida sin que otras agendas o intereses las disperse».

La organización de las víctimas secundarias, los movimientos sociales y los colectivos feministas, tienen el desafío de lograr que la estructura jurídica del país, que es vanguardia en el mundo, se ejecute de manera eficaz y eficiente. Adicional a ello la sociedad tiene la tarea de garantizar la implementación de justicia y la exigencia en el cumplimiento de las leyes diseñadas para garantizar la seguridad de las mujeres.

Emily Caro