Carrera-por-la-vacuna-contra-el-COVID-19,-¿solidaridad-o-negocio?
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El año 2020 quedará registrado en la historia de la humanidad, como el de la crisis sanitaria más grave que ha afectado al planeta; la razón es que ningún sistema sanitario estaba preparado para enfrentar una cepa de coronavirus tan contagiosa. Hasta el momento no existe vacuna contra la enfermedad. El COVID-19 hasta la publicación de este trabajo, ha matado a casi 300 mil personas.

Según datos de la Escuela Londinense de Higiene y Medicina Tropical, actualmente existen 119 proyectos que buscan la fórmula para inmunizar la enfermedad causada por el virus, pero sólo 8 han pasado a la etapa de ensayos clínicos en humanos, especialistas estiman que de 12 a 18 meses se tendrán las primeras vacunas.

Jerome Kim, director general del Instituto Internacional de Vacunas de Corea del Sur, explicó durante una entrevista para Asian Boss que «lo que hace una vacuna es imitar a la enfermedad», para entrenar al sistema defensivo a defender el cuerpo a través del sistema inmunológico, «por eso el cuerpo elabora una respuesta».

Jerome Kim: «lo que hace una vacuna es imitar a la enfermedad»

Según especialistas el COVID-19 llegó para quedarse, y las posibilidades de que el virus se vuelva una enfermedad estacional son muy altas; la rápida adaptabilidad de los coronavirus es también una de las razones por las que todavía no hay vacunas contra los virus comunes del resfriado estacional, pero la única manera de poder combatir y erradicar la enfermedad es a través de una vacuna, ésto ha generado una acelerada carrera por un fármaco capaz de vencer el nuevo coronavirus.

Sobre la interrogante de ¿quién o qué país conseguirá la vacuna primero? Kim destacó que los países que financian las investigaciones pedirán ser prioridad para sus ciudadanos, «así es como funcionan las organizaciones», recalca, sin embargo, en esta decisión también tiene ingerencia la Coalición para las Innovaciones en Preparación para Epidemias (CEPI) quien financia a la mayoría de las empresas farmaceuticas, entre ellas: CureVac de Alemania; Inovio, Moderna, Johnson & Johnson, Novavax de EEUU; Sanofi de Francia y VIDO-InterVAC de Canadá.

Pero la carrera por la vacuna no es sólo una competencia por la innovación y bienestar común, de ello depende que el el mundo vuelva a la «normalidad», por eso algunos gobiernos y laboratorios lo visualizan como un escenario comercial pues de ello depende la reactivación de la economía; incluso el magnate multimillonario, Bill Gates, se suma a carrera por la cura al invertir 250 millones de dólares en este negocio.

China lidera la lucha contra el coronavirus

Entre las acciones del gobierno de EEUU para este objetivo se cuenta su intento de comprar patentes de una iniciativa europea. Israel, que no es conocido precisamente por su solidaridad ha dado buenos avances, al igual que la Unión Europea, pero es China quien lidera la lucha contra el virus.

El gobierno asiático anunció a través de su Ministerio de Relaciones Exteriores, que el país ampliará la escala del fondo de ser necesario. «China continuará apoyando el plan de respuesta humanitaria global de COVID-19 de la Organización de Naciones Unidos (ONU), y la iniciativa de una colaboración global para acelerar el desarrollo, la producción y el acceso equitativo a los nuevos diagnósticos, terapias y vacunas Covid-19″, dijo la ministra Hua Chunying.

Pero una de las problemáticas en la creación y distribución de vacunas es su accesibilidad. La desigualdad social propia del sistema político imperante, influye directamente en quiénes y cuántas personas pueden vacunarse. A lo largo de la historia del siglo XX se han desarrollado vacunas para muchas enfermedades infecciosas que debieron acabar con la propagación de éstas, pero no fue así.

¿Quiénes serán los primeros en acceder a la vanuna?

La desigualdad y la inmunización para combatir la COVID-19 es uno de los retos más desafiantes a la hora de afrontar la pandemia, la OMS tiene un papel fundamental para equilibrar la distribución de la vacuna, para ello se ha convocado a CEPI y países y otras organizaciones que desarrollan vacunas, «para discutir quién obtendrá qué cantidad y quién será vacunado primero», estos organismos serán responsables de garantizar el acceso y equidad.

«Esta es una colaboración histórica para acelerar el desarrollo, la producción y la distribución equitativa de vacunas, diagnósticos y terapias para COVID-19. Nuestro compromiso compartido es garantizar que todas las personas tengan acceso a todas las herramientas para vencer el virus», dijo al respecto el Director general de la OMS, Tedros Adhanom.

Pero la crisis generada por la epidemia no sólo es sanitaria, se convirtió en un problema transversal para la economía global y reconfiguró la geopolítica mundial, al poner en evidencia a países que actúan como protectores del mundo pero que ante la pandemia han actuando de manera individual perjudicando a otros, como es el caso de EEUU con el robo de mascarillas, respiradores y material de protección a otros países.

La concreción de la vacuna que erradique la nueva cepa del Coronavirus, es fundamental para detener la propagación, sin embargo, el acceso a ella dependerá de que los organismos internacionales se impongan ante los intereses individuales de la industria farmacéutica y gobiernos capitalistas.

Emily Caro