Miércoles 22 de abril. Quinta Crespo amanece al ritmo del dólar negro. Es así desde hace un buen tiempo, sin embargo algunos días aún espanta la tendencia. El paralelo marca 175 mil bolívares por dólar a las nueve de la mañana. Los precios se disparan. Otra vez.

Para entrar al mercado municipal en pleno centro de Caracas, todos los puntos de ingreso tienen una cola de gente: los funcionarios de la Guardia Nacional Bolivariana toman la temperatura de cada persona, que luego debe pasar por una especie de fuente que la baña de un líquido para desinfectar. No hay nada previo en el protocolo para prepararse contra contra el virus de la especulación.

Adentro, las frutas y vegetales tapados con plástico. Nadie entra sin tapabocas. La gente intenta conservar la distancia. Un estornudo provoca una estampida. Un mensaje de prevención se repite por los altavoces; indica cómo lavarse las manos, no salir sin tapabocas e insiste en que no se debe salir de casa, a menos que sea estrictamente necesario.

Las medidas de prevención abundan en el mercado

Sin embargo, aunque parezca increíble, lo que más preocupa en este espacio no es el contagio, sino los precios, marcados en tiempo real a según el dólar paralelo, desde la carne hasta las frutas de temporada que se caen de las matas en cualquier calle del país.

Los precios de la carne de res, cerdo y pollo son inaccesibles para la mayoría

Los síntomas de la especulación

La visita al mercado era personal. El propósito era el abastecimiento de la despensa de casa, pero termina en la recolección de testimonios e imágenes para esta crónica – denuncia para Hinterlaces.net.

“Excesivamente caro, ¡no se justifica!. Ayer yo compré una mortadela en 125 mil y ya hoy está en 199 mil, entonces, ¿para dónde vamos?, ya no sé si es  falta de Gobierno o qué es lo que está pasando aquí pues, porque si aumenta el dólar, no tenemos nada que ver con eso, a nosotros no nos pagan con dólares. Tu cobras una pensión y eso te alcanza para comprar una mortadela ¿y los demás días no comes? Eso no puede ser”, dice Fidel Pernalete.

Hilda Hidalgo narra que va a Quinta Crespo dos veces por semana, «subieron muchísimo los precios, no sé si por la subida del dólar, pero está hiper caro todo, la carne en más de 600 mil bolívares, la verdura incomprable». Asegura que en el mercado municipal los precios aumentan continuamente, «pero hoy se pasaron».

«Terrible el tema de los precios. Vine a comprar unos pescaditos y no pude, más de 900 mil bolívares, la verdura por las nubes, esto es un desastre», afirma Maribel Contreras, que sale con su bolsa de mercado vacía de regreso a su casa.

Los tres usuarios consultados calificaron de manera positiva las acciones para la prevención del coronavirus en el mercado. Pero su preocupación no es esa, sino la incertidumbre frente a los precios de los productos alimenticios.

La Guardia Nacional Bolivariana se encarga de las medidas de prevención

A la 1 de la tarde, el promedio del dólar paralelo marca 190 mil bolívares. En un comercio distribuidor de pollos beneficiados alrededor del mercado advierten antes de cerrar sus puertas, «que aprovechen hoy, porque mañana amanece más caro».

El virus del dólar, enfermedad contagiosa

El marcaje de un dólar paralelo de manera caprichosa y clandestina, ha llegado al punto de determinar el curso de la economía nacional, incluso en el llamado menudeo. Quinta Crespo, como ejemplo de los mercados populares, no escapa de eso.

Los controles sobre los precios son escasos en la actualidad, no obstante, las mediciones de empresas nacionales ubican la canasta básica por encima de los 200 dólares mensuales. El salario mínimo en el país se ubica en menos de 4 dólares al mes.

Al momento de redactar esta crónica, inicia una alocución del presidente Nicolás Maduro en la que se refiere al tema, que este miércoles alcanzó un clímax. «Están activando otra vez la guerra económica contra el pueblo», denunció el jefe de Estado e indicó que todos los mecanismos para regular los precios de las materias primas e insumos están activados. Ordenó en las próximas horas tomar acciones frente a «la especulación brutal de estos sectores económicos que no quieren colaborar».

Jessica Sosa