Detención de Uribe, la punta del iceberg del paramilitarismo
Detención de Uribe, la punta del iceberg del paramilitarismo

Este martes 04 de agosto ocurrió en Bogotá uno de los acontecimientos más inesperados por el pueblo colombiano: fue detenido el senador Álvaro Uribe Vélez para enfrentar un procedimiento judicial. Ésta es la primera vez en Colombia, que un expresidente es arrestado para enfrentar un juicio por soborno y manipulación de testigos en un caso que lo vincula a grupos paramilitares.

Colombia, es un país marcado por la violencia desde hace más de medio siglo, en la actualidad sigue registrando asesinatos selectivos de líderes sociales por parte de grupos paramilitares, a pesar de que el gobierno ofreció garantías de vida a los disidentes políticos. Hasta la fecha de publicación de este trabajo periodístico, 971 líderes han sido asesinados desde las firmas del acuerdo de paz, pero esta cifra aumenta a diario. Organizaciones sociales responsabilizan a Uribe de este exterminio sistemático.Pese a estas denuncias, está siendo juzgado por un delito menor.

A través de un fallo unánime, la sala de instrucción de la Corte Suprema de Justicia emitió la orden de detención preventiva, para evitar la obstrucción de la investigación que se adelanta en su contra por presunta manipulación de testigos, proceso de acusación que inició en 2012 cuando el senador Iván Cepeda mostró pruebas de que en la hacienda “Guacharacas”, propiedad de la familia Uribe, se conformó un grupo paramilitar en la década de los noventa, cuando Uribe era gobernador de Antioquia, entre 1995 Y 1997.

Matices del caso contra Uribe

Uribe habría sobornado a los testigos a través de intermediarios, para que cambiaran la declaración que hicieron en su contra y para que dijeran que Cepeda los había manipulado. Un testigo clave en el caso es Juan Guillermo Monsalve, ex paramilitar, hijo del administrador de la hacienda, quien asegura que Álvaro y su hermano Santiago fundaron el grupo paramilitar Bloque Metro, Los 12 Apóstoles y al menos 80 grupos armados ilegales que eran conocidos como «Las Convivir», camuflados bajo la asociación de seguridad privada El Cóndor, legalmente registrados y avalados por Uribe cuando era gobernador de Antioquia. “Santiago que era el que estaba ahí pendiente y Álvaro uribe era el que coordinaba lo que era militar (…) y se empiezan a hacer masacres”, relata Monsalve en su testimonio.

Un dato importante, a propósito de las numerosas denuncias contra Uribe, es que mientras fue gobernador, en Urabá se registraron 216 muertes por cada 100 mil habitantes, la cifra más alta de la historia en esa región, y durante sus ocho años como Presidente de Colombia se registraron más de 4.000 ejecuciones extrajudiciales

Mientras es investigado, el expresidente estará detenido en su casa. Se espera que su abogado apele la acción en su contra, pero es poco probable que logren revertir la medida, pues la decisión estará en manos de los mismos cinco magistrados que dictaron la medida de detención.

La condena definitiva contra Uribe sólo puede ser posible si la sala de instrucción decide acusarlo frente a la Sala de la Primera Instancia de la Corte, (proceso que podría extenderse hasta por 120 días), de aplicarse el juicio, (que podría durar hasta dos años), y resultar culpable, su defensa podría apelar y sería la Sala Penal la responsable de revisar la condena en segunda instancia. De resultar culpable su silla quedará vacía y vacante en el Congreso.

Medios reseñan detención del Álvaro Uribe

El uribismo es mucho más que Álvaro Uribe

Las pesquisas han demostrado presuntas prácticas irregulares de parte de Uribe para manipular procesos judiciales, obstruir a la justicia, entre otras ilegalidades, maniobras que utilizó también entre 2015 y 2018, pero que fueron más visibles entre 2018 y 2019. En ellas están involucrados sus abogados personales Diego Cadena y Juan José Salazar, uribistas confesos, que fueron procesados y condenados por la justicia y a espera de sentencia formal por su participación en irregularidades judiciales.

Pero no solo la irregularidad es parte del uribismo, este “movimiento” es también sinónimo de violencia y de paramilitarismo. Las dantescas prácticas de los grupos paramilitares que nacieron con Uribe trascendieron las fronteras; en Venezuela, país vecino de Colombia, relatos violentos se recuerdan aún, por eso inclusive los venezolanos celebran la detención del expresidente. «Una noche de chacales hace casi dos décadas, un grupo paramilitar ingresó al negocio de mis tíos en Cúcuta un 29 de diciembre y realizó una masacre donde murieron tres primos, mi tía y varias personas más. Aquella imagen de cuatro ataúdes en una sala un 31 de diciembre jamás se borrará de mi mente. Ese grupo era las Águilas Negras, un escuadrón de la muerte creado por Álvaro Uribe. Hoy algo de justicia hubo con la prisión domiciliaria del doctor Varito», relató el venezolano Ender Núñez en sus redes sociales, al conocer la noticia del arresto de Uribe.

«Al tipo lo tenían que enviar a las cortes internacionales donde lo tenemos demandado y lo que le dieron fue casa por cárcel. Que será su finca de miles de hectáreas cuidada por los paracos», dijo a Hinterlaces.net una ciudadana colombiana, refugiada política, que reside en Venezuela, cuyo nombre no aporta para mantenerse bajo resguardo, pues «en Colombia ser disidente del Estado podría costar la vida».

Madres de Soacha aún en búsqueda de sus hijos

Prácticas como la compra de testigos, compra de votos, terrorismo psicológico y asesinatos para eliminar adversarios, son cotidianas en la política colombiana. La detención de Uribe por el cargo que enfrenta, sólo es la punta del iceberg. Familiares de las víctimas del paramilitarismo en 2017 se atrevieron a denunciar la política de falsos positivos implementada por Uribe pero no tuvieron respuesta. Las valientes Madres de Soacha, cuyos hijos fueron asesinados por las fuerzas de seguridad del Estado y luego acusados de guerrilleros caídos en combate, siguen denunciando la impunidad de la que ellas y sus hijos son víctimas hasta hoy.

Emily Caro