Españoles cuestionan la monarquía
Españoles que viven en la calle no pueden #QuedarseEnCasa

Entre los países más afectados por la pandemia de coronavirus está España, cuya economía depende en gran escala del turismo. Todos los sectores son afectados, pero el ámbito político tiene un agravante particular, pues continúa en medio de un sistema monárquico hasta hoy intocable, que ha contado con el aval del mismo pueblo, pero con la agresiva ola de contagios el panorama cambia y ni el rey se salva.

Para acercarnos más a la situación que vive el país, Hinterlaces.net conversó con José Antonio García Rubio, Secretario Federal de Empleo y Modelo Productivo del partido Izquierda Unida (IU), radicado en Madrid (la ciudad con más víctimas por COVID-19) para entender lo que significan esas afectaciones que llegaron con la pandemia, y cómo repercute esto en la población que no comprende la aplicación tardía de las medidas para contrarrestarla; por primera vez se atreven a cuestionar al rey públicamente y al unísono, sin que esto les cueste el encarcelamiento.

La pandemia ha logrado golpear fuerte la salud de España, ¿Cuál es el panorama actual?

La pandemia está poniendo en cuestión el neoliberalismo y su política de recortes en el gasto social y señaladamente en la sanidad pública. Los gobiernos de derechas, tanto a nivel estatal como en las Comunidades Autónomas (equivalentes a los Estados en Venezuela y con competencias en Sanidad) han desmantelado parte de la misma con la intención de favorecer la sanidad privada.

Ahora el Gobierno de Progreso (coalición entre PSOE y Unidas Podemos) se ha encontrado sin suficientes camas hospitalarias (la mitad que en Francia y 1/3 que en Alemania), sin personal suficiente y sin los recursos necesarios. El sistema de salud en España es muy bueno, universal y gratuito, pero la crisis le ha encontrado esa situación.

¿La monarquía sigue intacta a pesar de la crisis?

El elevado número de muertos (1.351 hasta hoy, sobre 47 millones de habitantes) se achaca a un cierto retraso en la adopción de medidas de confinamiento fuertes, a la estructura de edad de la población (más del 90% tienen más de 70 años) y a la especial incidencia en residencias de personas mayores, a veces muy mal gestionadas. La declaración del Estado de Alarma está permitiendo retomar la situación y dejando claro ante la ciudadanía la importancia de lo público.

En este contexto, el reconocimiento por el rey Felipe VI que su padre se había beneficiado de comisiones muy importantes (según la fiscalía suiza de unos 100 millones de euros por la construcción del tren de alta velocidad en Arabia Saudí y la sospecha de que existen otras operaciones) ha acentuado la crisis de la monarquía.

¿Cuál ha sido la actuación del rey ante la crisis?

El Rey hizo una intervención en televisión muy pobre y alejada de los problemas que el coronavirus estaba significando para la gente, que fue contestada desde los balcones de los barrios en las ciudades con una gran cacerolada. Es la primera vez que hay una respuesta pública de esta envergadura contra la monarquía.

Para intentar superar este descrédito, la Casa Real ha querido presentarse como la autora de una gestión ante el Gobierno chino para el envío masivo de material chino, pero ese material ya estaba comprometido y desembarcado en España días antes de esta publicitada gestión

¿Qué opinan los ciudadanos?

Aunque la crisis sanitaria ocupa la atención y la preocupación de la ciudadanía, el cuestionamiento de la monarquía ha tomado una amplitud grande y fuerte, que se atreve a manifestarse explícitamente desde el balcón de muchos apartamentos ante los vecinos.

¿Hay realmente una crisis en España, si la hay, cómo la describe?

La crisis es real, no sólo sanitaria sino también económica. Cuando se controle el coronavirus la reconstrucción de la economía obligará a tomar medidas importantes de defensa y fortalecimiento de lo público. La UE está viéndose obligada a hacer políticas muy diferentes a las que impuso en la crisis sistémica del 2008, que pagaron los trabajadores. Ahora, la gran cuestión es si la izquierda será capaz de conseguir una hegemonía social suficiente para abrir un nuevo modelo de desarrollo. La ventana de oportunidad se ha abierto.

¿Podría significar entonces una posibilidad para que los grupos de izquierda se fortalezcan y que los ciudadanos problematicen la actitud de la monarquía ante este escenario?

Esa posibilidad se ha fortalecido, pero la derecha, en principio sorprendida por la pandemia y sus consecuencias, ha comenzado a reaccionar en favor de sus intereses. Las grandes empresas resuelven suspendiendo temporalmente los contratos de trabajo y dejando que el Estado se haga cargo del salario de los trabajadores (que cobrarán un 70% de sus retribuciones) Esto incluso grandes empresas que ganaron bastante dinero en el ejercicio de 2019. Los recursos que ha puesto la UE y el Gobierno de España se van a tramitar a través de la Banca, y no se sabe aún como van a gestionarse y pagarse las compras para las necesidades Sanitarias y de ayuda social que va a hacer el Estado.

¿Significa entonces que el gobierno queda en manos de la banca?

En el aspecto político, la derecha y la extrema derecha están haciendo un ataque furibundo contra el Gobierno de coalición y los gobiernos autonómicos controlados por la derecha (Madrid, Andalucia, Galicia, etc) y la derecha nacionalista (Cataluña) están poniendo todos los palos en la rueda que pueden.

Se iniciará pues un período de lucha política aguda que, como siempre, va a depender de la correlación de fuerzas. Afortunadamente, los sindicatos de clase están muy sólidos, pero será necesario que Unidas Podemos sea capaz de situarse a la altura de lo que se necesita con perspectiva de futuro y coherencia y que en el PSOE (la fuerza mayoritaria de la izquierda y del Gobierno se consoliden los sectores más progresistas).

Veremos cómo evoluciona la situación. El Gobierno tiene que acertar, pero el poder económico y mediático de la derecha es muy fuerte. La UE puede limitar mucho las políticas de progreso, y frente a ello se requerirá mucha determinación y claridad de objetivos. Finalmente, los estadounidenses cuentan con muchos mecanismos para influir, posiblemente más «finos» que, en América Latina, pero no menos eficaces.

Recientemente se anunció el contagio de las esposas de Pablo Iglesias y Pedro Sánchez, ¿Cómo ha sido percibido esto ante la opinión pública?

Las esposas de Pablo y Pedro se contagiaron antes de la medida de confinamiento, posiblemente en la manifestación del 8 de marzo. Este es uno de los motivos que usan la derecha y la extrema derecha para atacar al Gobierno, pero Vox hizo su congreso, se contagiaron varios de sus dirigentes y diputados en los mismos días.

Si se contagiaron ellas, la situación de los inmigrantes ilegales debe ser de mayor preocupación.

Los inmigrantes ilegales no tienen más problemas de salud que el resto de los ciudadanos. Tienen acceso a la sanidad pública. El problema para ellos vendrá de que, aunque trabajen no tienen contrato y por ello les despedirán y no tienen subsidio de paro. Además, normalmente viven bastantes en un apartamento y esto no es bueno para evitar el contagio.

Emily Caro