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Ciencia y divulgación frente al COVID-19

La pandemia por coronavirus ha marcado un cambio en las dinámicas sociales, políticas, económicas y militares del mundo como hasta ahora se conoce. La estructura social establecida a partir de los modelos políticos, ha sido trastocada por un enemigo invisible que no sólo afecta la salud de la humanidad, sino la actual concepción de la sociedad.

La aparición de este nuevo coronavirus altamente contagioso y con fuertes características de otras patologías que atacan la salud, ha desencadenado hipótesis que van desde ser considerado una arma biológica para establecer un control poblacional, hasta ser considerado un castigo divino contra la humanidad.

Cada planteamiento obedece a un lugar de enunciación del poder, en Israel el Ministro de salud, Yaakov Litzman, atribuyó la aparición del virus a los homosexuales, Estados Unidos (EEUU) culpa a China y el gobierno asiático cuestiona el origen del paciente cero al señalar que en el país norteamericano ya habían pacientes de COVID-19 antes que la epidemia llegara a Wuhan.

Escenarios post coronavirus

El coronavirus aunque no es un conflicto bélico, prepara el escenario mundial para lo que en su momento permitió la aplicación del Plan Marshall, es decir, sistemas sanitarios y economías devastadas, que proyectan la necesidad de reconstruir . Gobiernos de países como El Salvador, Colombia, Chile, Brasil, EEUU y Europa ya asoman sus opciones de financiamiento postpandemia.

Los elementos que abren paso a una posible reconfiguración geopolítica están relacionados con la soberbia de países como EEUU, capaces de cuestionar a la Organización Mundial de la Salud (OMS), (por su respaldo a China en las medidas contra el coronavirus); capaces de despojar a países de sus recursos y capaces de imponer sanciones en época de emergencia sanitaria.

Como consecuencia de la crisis por el nuevo coronavirus, los principales actores del mundo globalizado se empequeñecen, el orden esperado se invierte y pone de relieve a países considerados enemigos de la democracia. En resumen, se deteriora la imagen de los países que se habían vendido a través de la industria mediática como héroes de la humanidad.

Un mundo multipolar luego de superar el coronavirus, ¿es posible?

Mundo multipolar, ¿es posible?

De acuerdo a Mehmet Ali Guller, reconocido politólogo turco, «el coronavirus podría convertirse en un catalizador para la creación de un nuevo orden mundial, en un momento en que EEUU y la Unión Europea flaquean a la hora de responder a la pandemia», refiere un despacho informativo de Sputnik. 

Guller considera que se acelera el proceso de creación de un nuevo mundo multipolar, partiendo del debilitamiento de EEUU como imperio colonizador. «Se dan cuenta de que sin la cooperación con el gigante asiático, Estados Unidos carece de posibilidad alguna de salir de esta crisis a gran escala», afirma.

Para Alexander Dugin, profesor de Ciencias Sociales de origen ruso, el brote de coronavirus ni siquiera ha alcanzado su auge, por lo que es prematuro saber cómo será el mundo luego de superada la pandemia, pero coincide con Guller en que el orden mundial multipolar está comenzando a formarse por que el coronavirus enterró los principales mitos de la globalización:

  • La efectividad de las fronteras abiertas y la interdependencia de los países del mundo.
  • La capacidad de las instituciones supranacionales para hacer frente a una situación extraordinaria.
  • La sostenibilidad del sistema financiero global y la economía mundial en su conjunto cuando se enfrentan a serios desafíos.
  • La inutilidad de los estados centralizados, los regímenes socialistas y los métodos disciplinarios para resolver problemas graves.
  • El triunfo del liberalismo como panacea para todas las situaciones problemáticas.

A pesar de este panorama nada alentador para la potencia del mundo occidental y la sobrevalorada Unión Europea, algunos analistas, como el eurodiputado Javi López, consideran que lejos de representar el nacimiento de un nuevo mundo o un mundo multipolar, sólo se afianza el enfrentamiento de ideologías, la posible conformación de nuevos bloques económicos y el debacle de supuestos liderazgos.

Crisis sanitaria genera un panorama nada alentador para potencias occidentales

Los infravalorados sistemas de cohesión social se yerguen y dan paso a la demostración de efectividad de la organización social, ejemplo de ello son casos como la sancionada Venezuela, cuyas medidas han sido más eficaces que la de países que ostentan robustos sistemas sanitarios y una Cuba bajo bloque que exporta médicos.

Irán también víctima de ilegales sanciones financieras se destaca en la producción de mascarillas para suplir al resto de los países.

Continuidad de la guerra fría

Posterior a la segunda guerra mundial, el conflicto continuó entre dos bloques ideológicos, esta confrontación no ha tenido pausas. La guerra comercial entre la China socialista y un EEUU monroista continúa. De la batalla del 5G pasan al escenario planteado por el nuevo coronavirus que implica guerra de información, competencia por una vacuna contra el virus y la lucha por influir económicamente en un escenario post-coronavirus. 

Ante este nuevo escenario China pasó de una actitud defensiva a una ofensiva diplomática signada por el envío de material y personal médico a otros países, incluyendo al debilitado EEUU que ahora es foco de la pandemia.

Pero estos actores  no son los únicos que dibujan el panorama actual, una fortalecida Rusia lidera la guerra energética, recurso indispensable para China, EEUU y el resto del mundo para recuperarse de esta crisis.

López descarta una agenda multipolar, más bien visualiza una posible configuración de tres bloques: el primero liderado por China y su fortaleza tecnológica, el segundo por Rusia y la posible conformación de un bloque energético y por último el liderado por EEUU y su industria armamentista.

La reciente solicitud de los presidentes de México y España, de la aplicación de un nuevo plan Marshall sustentan esta hipótesis. “Europa debe poner en pie una economía de guerra (…) una vez superada la emergencia sanitaria, para reconstruir las economías del continente movilizando gran cantidad de recursos a través de un plan que hemos llamado nuevo plan Marshall”, escribió Pedro Sánchez.

Lo que se avecina en un mundo post-pandemia dependerá del comportamiento de los pueblos y del compromiso de los actuales líderes mundiales con la ciudadanía. Los sistemas políticos dejan entrever sus prioridades y la definición de éstas determinará el orden geopolítico que se imponga.

Emily Caro