Venezuela e Irán
Venezuela e Irán en la transición al nuevo orden mundial

Desde el inicio de la Revolución Islámica de Irán y la Revolución Bolivariana de Venezuela, sobre ambas naciones se posó la sombra de la amenaza y la agresión por parte del gobierno de Estados Unidos y los tentáculos de la desestabilización, cerco militar, sabotajes, Golpe de Estado, ciberataques, intentos de magnicidio, sanciones, bloqueo financiero, e incluso agresiones desde países vecinos empezaron a operar en función de debilitar y socavar los proyectos de desarrollo y emancipación de estos países.

Irán y Venezuela: Agresiones y otras similitudes

Cuando se trata de haber experimentado las recetas y manuales aplicados por el gobierno de Estados Unidos para acabar con revoluciones populares en favor de las grandes mayorías, su soberanía y sus recursos naturales, Irán y Venezuela comparten algunas similitudes y experiencias parecidas. Veamos dos ejemplos.

Desde el triunfo e inicio de la Revolución Islámica de Irán en febrero de 1979 hace 41 años, poco más de un año después la nación persa tuvo que enfrentar la agresión de su vecino país Irak apoyado logística y militarmente por el gobierno de EE.UU. en la conocida Guerra Impuesta o Guerra Irán-Irak [1980-1988]. Dicho apoyo consistió en asesorar en la planificación de batallas a las fuerzas militares iraquíes, facilitar informaciones de inteligencia estadounidense sobre los movimientos de las tropas iraníes e incluso ocultar la responsabilidad de Irak en el uso abierto e indiscriminado de armas químicas contra la población civil. En el campo informático, el año 2010 el gusano informático Stuxnet realizó un sabotaje que llegó a dañar hasta 1000 centrifugadoras del programa nuclear de Irán.

En el caso venezolano, desde el inicio de la Revolución Bolivariana en diciembre de 1998 hace 21 años, el gobierno de EE.UU. nunca ha desechado la posibilidad de un confrontación bélica colombo-venezolano y aquella afirmación del senador republicano Paul Coverdell de que «para controlar a Venezuela es necesario ocupar militarmente a Colombia» ha ido cumpliéndose de manera sistemática, no solo desde la implementación del Plan Colombia, sino a través de las constantes asesorías y entrenamiento a su personal militar, así como la instalación de más de siete (7) bases militares en territorio colombiano.

Respecto a este escenario, la incursión militar de mayo de este año ha sido lo más cercano. Es importante mencionar el documento Operación Freedom II, del ex-comandante del Comando Sur Kurt Tidd. De igual manera en campo informático, el pasado año 2019 se perpetró un ataque contra el Sistema Eléctrico Nacional (SEN) ejecutado en 3 fases, habiendo sido la primera de ellas un ciberataque.

Fin de la hegemonía estadounidense

La transición hacia el nuevo orden mundial multipolar y pluricéntrico es una realidad. Es un proceso indetenible y nada inocente, tampoco es etéreo ni azaroso, mucho menos es gobernado única y exclusivamente por las grandes potencias o países poderosos. Todos los actores que componen el Sistema Internacional grandes o pequeños, de alguna u otra manera, directa o indirectamente, de manera abierta o velada, tributan a favor en contra de esta transición.

En este sentido, tanto Venezuela como Irán, a pesar de la distancia geográfica que las separa, diferencias como el idioma, la religión e incluso la cultura, comparten una cosmovisión de las Relaciones Internacionales que parte del convencimiento que solamente tendremos un mundo mejor cuando no existan hegemonías, cuando no haya imposiciones de uno sobre el otro y cuando verdaderamente las relaciones entre países se basen en el respeto mutuo y la cooperación. Por lo tanto, su voluntad de influir en este proceso de transición está de manifiesto y sobre lo cual entonces se desprenden dos elementos.

Primero, el de interés de ambas naciones y su determinación en cambiar el Status Quo se contrapone a los intereses del gobierno de Estados Unidos que continúa en su cruzada por mantener la hegemonía global. Segundo, ambas naciones de a poco van adquiriendo galones en el escenario mundial para convertirse en lo que el ex-asesor de Seguridad Nacional estadounidense Zbigniew Brzezinski acuñó como: “Jugadores Geoestratégicos ”, es decir, «Estados con la capacidad y voluntad nacional de ejercer poder o influencia más allá de sus fronteras para alterar el estado actual de las cuestiones geopolíticas. Estos Estados tienen el potencial y/o predisposición para actuar con volubilidad en el terreno geopolítico y la capacidad de causar un desplazamiento potencialmente importante en la distribución internacional de poder.»

La construcción de capacidades para influir en procesos regionales y mundiales no se logra solamente desde el hecho declarativo. Para dejar de ser un objeto de la Política Internacional y convertirse en un sujeto verdaderamente independiente, es necesaria la adopción de una conducta que catalice un proceso de insubordinación ante el pensamiento dominante, así como sus relaciones y estructuras de poder. Dicho proceso acompañado del correcto impulso estatal llevará a las naciones a cruzar lo que denomina el profesor Marcelo Gullo como el “Umbral de Poder”, siendo éste, «el quantum de poder mínimo necesario, por debajo del cual cesa la capacidad autonómica de una unidad política. “Umbral de poder” es, entonces, el poder mínimo que necesita un Estado para no caer en el estadio de subordinación en un momento determinado de la historia ».

En este sentido, la alianza estratégica entre la Revolución Bolivariana y a la Revolución Islámica de Irán, cultivar los lazos de amistad entre sus pueblos y el incremento de sus intercambios comerciales, es válido pertinente, necesario y legítimo. Mucho más cuando Estados Unidos sigue empeñado en su política de máxima presión sobre ambos países. Por lo anteriormente expuesto, el intercambio de experiencias y el fortalecimiento de su cooperación desencadenará un círculo virtuoso, un tándem capaz de hacer transformaciones profundas e importantes en sectores estratégicos como la industria petrolera, tecnología y otros; lo que permite a estos países transformar la Potencia «Potentia» como fuerza que produce las cosas en Poder «Potestas» , esto es, la capacidad de producir las cosas. Alcanzando de esta manera estadios superiores de desarrollo que lo acerquen a la independencia plena.

Juan Sanabria