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Repatriados regresan huyendo de la pobreza, desempleo y coronavirus

«Voy llegando a la frontera, pa’ salvarme en Venezuela«, Canción: Caminos verdes, Rubén Blades, 1983. Otro contexto, mismo lugar.

La promesa de una vida mejor, movió a decenas de miles de venezolanos fuera del país, para encontrar la calidad de vida perdida a manos de un feroz bloqueo económico que hoy cada ciudadano lleva sobre sus hombros. Entonces, el poder mediático y político de la región latinoamericana, hizo fiesta con la tragedia venezolana.

La pandemia por COVID-19 puso de manifiesto verdades que han permanecido ocultas respecto al tema y ha promovido el regreso, por centenares, de venezolanos que vuelven a pie desde recónditos lugares del continente, para ser atendidos en Venezuela. Trata de personas, prostitución, desempleo, esclavismo, xenofobia y pobreza son algunas de las razones que esgrimen cuando se sienten a salvo en la frontera. Los medios, en los que alguna vez fueron protagonistas, omiten sus historias, ya hoy no interesan.

Embarazadas que son desalojadas de su arriendo, trabajadores informales sin sustento para la comida diaria, venezolanos sin acceso a los sistemas de salud, son totalmente invisibles.

El 13 de marzo, el Gobierno venezolano anunció las primeras medidas preventivas en el país, sin haber llegado el virus a la nación, días después, se dictó el conjunto de acciones que emprendería el Estado para hacer frente a la pandemia. Ya desde antes, el plan Vuelta a la Patria estaba ejecutando vuelos por toda América Latina, para traer de vuelta a venezolanos que lo solicitaran; sin embargo, con la llegada del coronavirus al continente, las solicitudes se dispararon en embajadas y consulados, incluso, desde Estados Unidos.

La Organización No Gubernamental venezolana Sures, dedicada a la investigación en materia de derechos humanos en torno al bloqueo económico, migración venezolana y violencia política, publicó recientemente un amplio informe que refleja la situación de quienes hoy en el país se conocen como «los repatriados». El documento se denomina «Migración venezolana y la COVID-19, revisión y análisis de la situación entre marzo y abril de 2020«.

Los datos del informe

  • En los países de la región no se han dictado medidas de suspensión de alquileres para proteger a los inquilinos que se quedan sin capacidad productiva como consecuencia del confinamiento.
  • La situación de empleo informal de la mayor parte de los migrantes venezolanos, hace que su situación económica se agrave apenas se dictan las medidas de confinamiento.
  • Las y los migrantes venezolanos no tienen acceso a servicios públicos de salud, por lo cual la perspectiva de enfrentar un contagio por la COVID-19 sin posibilidad de recibir asistencia médica, resulta atemorizante, incluso más en países como Ecuador y Brasil que están experimentando crisis escandalosas por los efectos de la pandemia.
  • 75 % de los venezolanos residentes en Perú considera que las decisiones que ha tomado el gobierno de Martín Vizcarra, para contener la pandemia, no han considerado a la población migrante venezolana, y que el 33 % de esta población perdió su empleo en las últimas semanas.
  • Los migrantes en Colombia han quedado por fuera de los 33 decretos presentados por el Gobierno frente a la pandemia. Según Migración Colombia, la cifra de venezolanos en ese país se ubicaba en un millón ochocientos mil.
  • El informe cita a la Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios, desde donde se reconoce que “Desde mediados de marzo hay un incremento en el número de venezolanos que entraron desde Colombia. Hay reportes indicando que entre cuarenta y sesenta mil personas han retornado desde el cierre de las fronteras, incluyendo personas que realizaban migraciones pendulares».
  • La mayoría de los migrantes ha ingresado por los pasos fronterizos de los estados Táchira, Zulia, Apure y Bolívar -En los municipios fronterizos de estas entidades, el Gobierno nacional acaba de decretar un toque de queda. Los migrantes que ingresen por esas zonas, deberán permanecer allí en cuarentena preventiva, atendidos por las autoridades sanitarias de manera integral, para descartar el virus-.

Hinterlaces.net entrevistó a Daymar Martes, una de las co-redactoras del informe de Sures. Aseguró que «la pandemia ha evidenciado que los venezolanos que estaban en estos países, se encontraban en unos niveles muy altos de vulnerabilidad, muchos de ellos eran trabajadores informales y por las medidas de confinamiento perdieron sus trabajos, los medios para poder subsistir».

Al no tomar en cuenta a los migrantes en las medidas tomadas por estos países, se convirtieron en una especie de población flotante, que estaba en el aire. Advirtió que por esa razón, «la mayoría de los que han vuelto han regresado caminando, por su cuenta. Se han expuesto a riesgos en el camino y también se han expuesto a mafias y grupos irregulares que se aprovechan del cierre en los pasos fronterizos para cobrar tarifas y pasarlos de manera irregular de un país a otro».

Para Daymar Martes, «es inobjetable la crisis sanitaria que la pandemia ha causado en Colombia, Ecuador y Brasil, lo que generó un retorno masivo de venezolanos; es de esos países los que mayor número de venezolanos retornados se registran», puntualizó.

La pandemia importada

Durante dos meses, las medidas implementadas por Venezuela le han permitido mantener aplanada la curva de contagios por COVID-19, sin embargo, la creciente migración de regreso ha impactado esa cifra durante las últimas semanas.

Un ejemplo claro de ello, es el reporte de los casos ofrecidos este martes 19 de mayo por el ministro para la Comunicación y la Información, Jorge Rodríguez, cuando por primera vez el país registró 131 contagios en un solo día, 21 eran nacionales, 110 estaban en las fronteras proveniente de los países vecinos.

De hecho, de los 749 casos que hasta este miércoles tiene activos el país, 407 provienen del exterior, es decir, por encima del 50%. El notable incremento de los casos, según el ministro Rodríguez, obedece a que, quienes ingresan al país, traen consigo la carga de la curva de contagio de las naciones a donde emigraron, como ejemplo, el ministro resaltó que «Colombia tiene 30 veces más casos reportados que Venezuela».

La narrativa de los organismos multilaterales

Según el informe de Sures, el discurso de organizaciones como Acnur, la Oficina de naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios, entre otros, han sido partícipes en diferentes escalas de la narrativa que favoreció la emigración.

En la actualidad, se inclinan por que los venezolanos se mantengan en los países a donde migraron, a pesar de que reconocen que los sistemas de salud de esas naciones «se encuentran superados y que los gobiernos de acogida no tienen las condiciones para atender a esta población vulnerable. Además, en medio de todo, desde esas instancias se mantiene la narrativa de que en Venezuela no existen las condiciones para el retorno, a pesar de que el gobierno venezolano ha manifestado en reiteradas oportunidades que el sistema sanitario nacional está preparado para atender los casos de la COVID-19 y su voluntad de recibir a las y los migrantes que deseen volver», dice el documento de Sures.

Por su parte, la Oficina de la Alta Comisionada para los Derechos Humanos, Michel Bachelet, se ha pronunciado en favor de que se abran las fronteras para permitir que los migrantes regresen.

Las cifras de la migración de retorno por parte de venezolanos, continúa en aumento. Hasta la fecha de la publicación de este trabajo, 43 mil 89 connacionales ya habían regresado por esta vía al país. Las cifras se mueven a diario y las solicitudes de repatriación aumentan progresivamente. En algunos sectores de la sociedad venezolana existe temor por la posibilidad de un incremento inesperado de los contagios, por lo que las autoridades decidieron extremar las medidas de bioseguridad en la frontera, sin negar el cobijo a quienes vuelven buscando salud y protección.

Jessica Sosa